sábado, 13 de marzo de 2010

Nuestros principales enemigos, enfermedades contra las que luchar



La redacción de “Aventuras a cuatro patas” vuelve a ponerse “patas a la obra” para haceros una detallada explicación de las principales enfermedades que podemos coger. Recordad el post anterior con el calendario de vacunación, esa es nuestra mejor prevención.

MOQUILLO:
Digamos que de todas las enfermedades que podemos contraer, está sin duda es la “number one”. Si los cuatro patas adultos no están vacunados contra ella, el 50% la contraerá, y entre los peludos de menor edad la tasa de mortalidad es muy muy elevada, además en el caso de no fallecer nos puede dejar una salud muy maltrecha.

Esta infección ataca sin piedad nuestro sistema nervioso, al igual que nuestro olfato, oído y la vista, así que imaginaros lo importante que es para nosotros que nos vacunéis contra el MOQUILLO.
Su gravedad es que es extremadamente contagiosa, transmitiéndose por medio de las mucosidades y secreciones acuosas de los ojos y hocico de los peludos que desgraciadamente ya están contagiados. Pero cuidado porque un perro sano puede infectarse sin entrar en contacto necesariamente con uno que ya lo esté: nuestras heces y orina también pueden convertirse en portadores de tan fatal enfermedad.

Teniendo en cuenta que se puede transmitir también a través de las corrientes de aire es prácticamente imposible evitar que en algún momento no nos hayamos visto expuestos al MOQUILLO.

Entre algunos de los síntomas al principio de la enfermedad encontraréis que aparentamos tener un resfriado algo más fuerte; tenemos fiebre y puede degenerar en bronquitis, neumonía, inflamación del estómago y de los intestinos. Notaréis, dos patas, estrabismo, congestión y secreción de pus en nuestros pobres ojitos. También puede producirnos tos, vómitos, diarrea y una evidente reducción de nuestro peso. Como veréis extremadamente peligroso.

Cuando el pobre peludo tiene la enfermedad más avanzada, empieza a atacarle el sistema nervioso con tics y convulsiones, con apatía y mal apetito.
Pero OJO: aunque estos sean los SÍNTOMAS GENERALES no siempre se da así, pues sus signos pueden ser muy varios y sus síntomas algo tenues.

Desde aquí remarcamos que DEBEMOS SER VACUNADOS a partir de los 45 días de edad, sería una irresponsabilidad por vuestra parte, nos harías estar más indefensos ante una enfermedad tan destructora.


PARVOVIROSIS:
Se trata de una enfermedad muy contagiosa que tiene como causa un virus que ataca el tracto intestinal, los glóbulos blancos de la sangre e incluso el músculo cardíaco.

Esta enfermedad la podemos contraer por estar con otros peludos, así que uno que esté confinado en una casa o un patio y que en poquísimas ocasiones entre en contacto con otros de su especie, tiene menos posibilidades de enfermar con el PARVOVIRUS.
Y la fuente de contaminación es… ¡NUESTRAS HECES! así que imaginaros lo tremendamente importante es, dos patas, que recojáis nuestros “regalitos mal olientes”.
Debéis saber que este virus canino es muy resistente ante condiciones climáticas extremas lo que le da una supervivencia durante largos períodos. Su medio de transporte no es el metro ni el bus sino nuestro pelos, las patas de los perritos enfermos, las jaulas e incluso vuestros zapatos.

Tranquilos humanos, porque como pasa con el MOQUILLO, el PARVOVIRUS NO puede transmitirse al hombre.

Lo primero que notaréis si uno de nosotros estamos enfermos con este virus es que generalmente nos produce vómitos y diarreas muy fuertes a los cinco o 7 días después de haber contraído la enfermedad; fijaros bien en nuestras heces: tendrán un color gris claro o amarillo grisáceo, con posibilidad de ser líquidas con manchas de sangre.

Con esta situación la deshidratación puede llegar a ser muy rápida, y veréis que perdemos el apetito y nos sentiremos apáticos. La temperatura corporal varía según la edad que tengamos: en jovencitos con la enfermedad rondará los 40 o 41 C mientras que en los mayorcitos puede llegar a ser ligeramente más alta.

Es muy importante que ante tales síntomas seáis rápidos a la hora de llevarnos a “nuestro doctor” porque muchas de las muertes por esta enfermedad suceden tan sólo dentro de las 48-72 horas desde que comenzaron los síntomas. Estad pendientes.

En el caso de los más pequeños de edad, nuestros cachorros, son los que más sufren con este virus, donde más o menos el 75% de los menores de 5 meses con parvovirus canino morirán.

Si tenéis peludos de menos de tres meses, este virus les puede producir una inflamación del corazón o miocarditis. Estos pequeñajos tendrán una actitud triste y dejarán el amamantamiento antes de caerse por falta de aire. Su muerte puede producirse en escasos minutos o en apenas unos pocos días. Los que sobrevivan tendrán un defecto cardíaco permanente.

Cuando nos llevéis a nuestro “vete”, os dará su diagnóstico teniendo en cuenta todas las características que os hemos mencionado antes, si al final llega a la conclusión de que estamos enfermos con el parvovirus canino se comenzará muy rápido el tratamiento: luchando contra la deshidratación lo primero, controlando los vómitos y las diarreas y evitando que enfermemos con otras infecciones (en esos casos os pueden incluso recomendar antibióticos). Los peludos que desgraciadamente contraigan esta enfermedad requerirían de atención y cuidados además de ser mantenidos calientes.

Sabed que las razas de Rottweiler, Pastor Alemán y Doberman son más propensas a desarrollar el Parvovirus. Resulta primordial que recordéis que es un virus muy duradero y según el tipo de ambiente en el que se encuentre el pequeño peludo, puede permanecer hasta seis meses, así que durante un tipo es conveniente una muy buena desinfección, generalmente hay que emplear cloro, para dejar las zonas muy limpias al ser un virus tan rápido de incubación y para así luchar contra él.

A día de hoy, desgraciadamente no existe para nosotros una “pastillita” como arma contra esta enfermedad, pero si tenemos como aliado la prevención:
-Limpiar, casetas, pavimentos, recordad la resistencia del parvovirus.
-Para no caer enfermos de pequeñitos es vital que nuestra madre esté exenta del virus; si ella es portadora nos la podrá transmitir.
-Vacunación : debemos ser vacunados siguiendo el calendario. Anualmente se nos repetirá.
Ante cualquier indicio de contagio, llevadnos al veterinario, por favor.

HEPATITIS:
Se conoce como HIC, durante bastantes años se confundió esta enfermedad con la del MOQUILLO hasta que se vio que la vacuna de esta última no era eficaz en la protección de determinados organismos.

Si nos vemos afectados podemos presentar: decaimiento, falta de apetito, fiebre, conjuntivitis, temblores, convulsiones, vómitos y diarreas en ocasiones con sangre.

Algunos de los que hemos superado esta enfermedad podemos mostrar una afección de los ojos característica con edema de córnea bilateral que se conoce comúnmente como ojo azul.

El tratamiento para esta enfermedad consiste en atacar los síntomas antes descritos con rehidratación, vitaminas, protectores hepáticos, antibióticos, elevadores de defensa.

La mejor prevención: la vacunación en cuatro patas DE TODAS LAS EDADES, recordad que esta vacuna viene combinada con la del MOQUILLO y que anualmente se nos repetirá durante TODA NUESTRA VIDA.

TOS DE LAS PERRERAS:
Esta patología se caracteriza por ser muy contagiosa, si nos dais paseos al anochecer, no secar bien nuestro manto o cambios bruscos de temperatura hace que en invierno se multipliquen mucho más los casos.
Aunque su nombre real es ‘traqueobronquitis infecciosa canina’, nosotros la conocemos como tos de las perreras, debido a que se propaga en condiciones de baja temperatura y hacinamiento o convivencia de muchos de nosotros juntos: como en las perreras vamos.

Se transmite por contacto directo a través de las gotitas que expulsamos cuando estornudamos o tosemos, lo que hace que uno de nosotros pudiera contagiar a todo un parque o toda una familia perruna.
Recordad que NO SE TRANSMITE A VOSOTROS, HUMANOS.
A los dueños en general no os preocupéis, es un virus más común en criaderos o residencias caninas, donde factores como el estrés, el hacinamiento o el clima puede hacernos más propensos a ello. Es como si en una oficina vuestra, varios de vosotros tenéis la gripe… al final caéis todos.

Lo primero que notaréis en nosotros es una tos seca que será más fuerte cuando hacemos ejercicio, estemos nerviosos o se nos presiona el cuello con la correa; en ocasiones puede haber descarga nasal.
Debéis extremar las precauciones en cachorritos muy pequeños, en cuatro patas inmunodeprimidos o con alteraciones pulmonares previas, pues podría complicarse con una neumonía.

Esta enfermedad no es grave para nosotros pues en la mayoría de los casos suele terminar a las dos semanas de empezar el proceso; nuestro doctor nos mandará antitusígenos, y reposo durante una semanita.

¿Cómo prevenirla os preguntaréis? Vacunación (siguiendo el calendario), buenas condiciones nutricionales e higiénicas para nosotros, aunque nunca podréis impedir que en unos juegos en los paseos entremos en contacto con otro enfermito.
En el caso de que tengáis un refugio, una protectora o residencias caninas, simplemente vacunarnos anualmente, pues estamos más expuestos que un “perro de casa”.
Para haceros un resumen, la tos de las perreras es como vuestra gripe, que llega de invierno, y que salvo patologías previas, no tiene mayores complicaciones.


LEISHMANIA:
Conocida como la enfermedad del mosquito; de origen subtropical, es muy frecuente y muy extendida entre los perros españoles, pudiéndose dar hasta 15.000 casos de este mal anuales .

La leishmaniosis está causada por un parásito llamado 'leishmania infantum', y es transmitido por la picadura de la hembra de un mosquito llamado 'Phlebotomo'. Este mosquito es muy habitual en toda la zona mediterránea y sirve de vehículo de transmisión a este parásito. Por tanto, es prácticamente imposible el que cuatro patas o dos patas se contagien directamente por contacto con un animal enfermo; siempre ha de existir la picadura previa del insecto. Es decir porque juguemos con el perro del vecino que tenga Leishmania no vamos a enfermar, ese insecto debería habernos picado a nosotros.

En casos de peludos seriamente afectados o que no responden bien al tratamiento el desenlace puede ser fatal, pero sólo en caso MUY MUY GRAVES o con patologías previas.

Hoy por hoy un perro con Leishmania, puede vivir con tranquilidad (uno de nuestros redactores de hecho es enfermo de ella) siguiendo su tratamiento correspondiente y cuidándolo bien. Aunque a día de hoy no existe vacuna, si se sabe que puede ser que llegue pronto. ¡BIEN!

La temporada de incidencia de leishmania comienza en abril o mayo (al subir las temperaturas) y finalizará sobre septiembre u octubre. La picadura de la hembra del “phlebotomo” se produce en las puestas y salidas del sol; así que evitad los paseos a estas horas y que durmamos al aire libre.

El problema es que los síntomas tardan un largo tiempo en aparecer, incluso un año, por eso es recomendable que a principios de año antes del comienzo de la temporada de picadura nos hagáis análisis, pues la rapidez de reacción mejorará el éxito de la medicación.

Lo que principalmente notaréis en nosotros es pérdida de peso, hemorragias por la nariz, diarreas, apatía, calvicie en zonas de nuestro pelo o caspa, y muy llamativo un excesivo crecimiento de nuestras uñas y de los ganglios linfáticos.
Prevención siempre la mejor medicina: además de evitar las salidas a las horas dichas, llevar durante estas temporadas collares especiales para evitar la picadura, además de los controles rutinarios con nuestro “doctor”.

Pero queremos recordaros, que además uno de nuestros redactores es enfermo de Leishmania, que el perro puede seguir viviendo si nos lo cogéis a tiempo, y seguimos una medicación adecuada.


RABIA:
Es una de las enfermedades más temidas desde hace siglos y siglos. Esta enfermedad se ha cobrado millones de vidas humanas y todavía hoy sigue presente en todos los continentes. En España no ha sido erradicada aún, debido a la gran cantidad de animales callejeros que carecen de la vacunación y desparasitación adecuadas.

Hay distintas cepas: 'rabia de la calle' y 'rabia salvaje', aunque también hay cepas llamadas 'virus fijo'. El virus de la rabia no parece resistir el calor y puede ser inactivado por algunos desinfectantes.
Su transmisión es a través de una mordedura muy profunda de un cuatro patas infectado, esta enfermedad SI PUEDE TRANSMITIRSE A VOSOTROS HUMANOS.

El cuatro patas contagiado presentará signos entre las dos y ocho semanas después de haber sido infectado y pasará por tres fases: signos evidentes, furiosa y paralítica.
En un primer momento, el cuatro patas (ojo también pueden tenerla los gatitos) muestra un cambio en su conducta: tendremos menos reflejos, fiebre e infección en donde nos mordió el cuatro patas canino o felino.

En la segunda fase, la Rabia llegará a nuestro sistema nervioso: nos mostraremos irritables, comportamiento sexual fuera de lo normal, fotofobia o gruñidos inexplicables y en extremos procesos de convulsiones.

La última fase implica una parálisis que comenzará donde nos mordieron, siguiendo por la faringe (cambiando nuestra “voz”), problemas respiratorios, mandíbula paralizada y exceso de salivación.

Tristemente NO EXISTE TRATAMIENTO, y el cuatro patas infectado (sea perruno o gatuno) debe ser sacrificado; para saber si estamos enfermo se nos hace un estudio de las glándulas salivales además de cuarentena en aquellos que consideran que podemos ser sospechosos de estar enfermos con la rabia.
La prevención al no haber cura esta en manos de vosotros humanos, vacunándonos anualmente a peludos gatunos y perrunos para erradicar finalmente esta fatal enfermedad.

Desde la redacción de “Aventuras a cuatro patas” os hemos hablado de las enfermedades más comunes, sobre todo al estar dentro del calendario de vacunación y de la Leishmania, enfermedad muy extendida. Siempre una correcta prevención será nuestra mejor cura.
Esperamos haberos sido de ayuda.
Lametazos.

3 comentarios:

betsy dijo...

q buena informacion super completa gracias por informarnos q por sierto a mis niños ya les toca besitos

lanosgz dijo...

Muy buena la informacion.Tango tambien padecio de pancreatitis por llevar una alimentacion con demasida grasa, pero esa enfermedad no es comun, aun asi debemos mirar muy bien la alimentacion de nuestros peludos porque a veces pensamos que una marca de pienso es buenisima y resulta ser peor que otras con menos nombre, ahora mi pobre peludo solo pede comer piensos bajos en grasas y nada de comida casera, pobre Tango...

Cuatro patas dijo...

tenemos pensado hacer posts con más enfermedades como la pancreatitis. un lametazo

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