sábado, 3 de abril de 2010

Hachiko, la historia de la fidelidad

Los redactores de “Aventuras a cuatro patas” os traemos hoy una historia que os va a emocionar a todos, la historia de Hachiko, un perro de raza Akita Inu.

A los dos meses de edad conoció a su dueño, al que le uniría un hilo invisible de amor: el profesor del departamento de Agricultura de la Universidad de Tokio Dr. Eisaburo Ueno. Hachiko adoraba a su amo, porque era bondadoso y amable con él, y le daba el mayor amor del mundo. Y aunque este Akita Inu no podía acompañar a su amo a dar las clases si que iba junto a él hasta la estación de tren Shibuya y allí le esperaba cada tarde a que regresara.

Nuestro protagonista observaba a su amo comprar el billete y volvía a casa pero horas más tarde ya estaba sentado en la pequeña plaza para el regreso del profesor. Y esto lo hacía todos los días, y la imagen del profesor con su perro se hizo famosa por toda la estación.

Pero trágicamente tuvieron que separarse un 21 de mayo de 1925, la salud de su amo estaba delicada y repentinamente sufrió un ataque al corazón en la universidad… y no volvió a la estación donde estaba Hachiko.

Y aunque muchas personas que conocían la historia de amo y cuatro patas intentaron convencer a Hachiko para que no volviera a la estación… él estuvo allí al día siguiente, y al otro, y así fueron pasando semanas, meses y años y este fiel Akita Inu no dejó de esperar la vuelta de su tan añorado humano.

La fidelidad, el amor, la constancia… emocionó tanto a los habitantes de Shibuya que contrataron al escultor Teru Ando para que realizara una estatua en su honor, en el lugar donde esperaba Hachiko.

Un 7 de marzo de 1935, a los pies de su propia estatua Hachiko murió… diez años que estuvo esperando a su profesor, a su líder, a la persona más amada.

Desgraciadamente durante la Segunda Guerra Mundial la estatua fue fundida para armamento como tantas otras pero los habitantes de Shibuya, de boca en boca, seguían recordando la tierna historia de este cuatro patas, así que contrataron al hijo del anterior escultor y la nueva estatua del fiel Akita Inu se inauguró en 1947.

Hoy en día puedes encontrar la estatua en la plaza enfrente de la estación Shibuya, y allí los dos patas cuentan a los más pequeños el porqué de esa figura, la historia de un amor fiel que ni la muerte pudo jamás destruir ni separar.

Y Hachiko pudo descansar junto a los restos de su amado dueño, en el Cementerio de Aoyama, Mimmi-Aoyama, Minato-Ku, Tokio.

Nos hemos quedado sin ladrido. Emocionante.

Si necesitáis algo: redaccionaventurasacuatropatas@gmail.com

Lametazos

4 comentarios:

Juan carlos Soler dijo...

Me ha emocionado. Que bonito.
Y pensar en toda esa gente que los abandona....
En fin.
Saludos a todos

betsy dijo...

q linda historiaaa super tiernaa

lanosgz dijo...

Si os ha gustado la historia teneis que ver la peli Hachiko, siempre a tu lado. Sale Richard Guere y es muy bonita,aunque os recomiendo tener un paquete de klinex al lado.

nathalia dijo...

una historia enternecedora que nos ayuda mas a comprender la lealtad y el cariño de un animal hacia su dueño,muchos deberian saberla y valorar mas a los animales

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