“Aventuras a cuatro patas” llega al final de la semana con su reportaje y esta vez no tiene de protagonista a un cuatro patas perruno sino a un felino. Es la historia de Harley.
Todo empieza un puente de diciembre del 2006, cuando Alberto, uno de los protagonistas de este relato sale a pasear con parte de la redacción, desgraciadamente nuestro querido redactor honorífico Scooby ya nos había abandonado (http://aventurasacuatropatas.blogspot.com/2010/04/la-vida-de-scooby.html)
Metido en sus pensamientos, este dos patas no notó que algo negro cruzaba la calle rápido y veloz para saltar a un árbol; pero nosotros que somos muy listos sí notamos que eso que pasó no era ni más ni menos que un gato negro… y en ese momento no nos gustaban mucho. ¡Guau!
Ojo, que este pequeño en un principio quiso hacer allanamiento de morada y encima con nocturnidad… y claro eso no nos gustó nada, así que nos pusimos a ladrar como locos; resultado: los dos patas salieron y vieron a la susodicha bola negra balancearse al ritmo del “Miau…Miau”.
¡Imaginaros el escándalo! Nuestros dueños, en maniobras increíbles, consiguieron agarrar a este peludito e invitarle educadamente a abandonar nuestro hogar (nadie le había enviado invitación alguna).
Pero nuestro amigo era muy descarado en ese momento, y a las 15 o 20 minutos repitió la maniobra ¡qué gato! Y claro nosotros volvimos a empezar a ladrar y a aullar: de nuevo montando un escándalo tremendo.
Como estábamos casi en pleno invierno, era muy de noche, y el ruido que organizábamos… nuestros dos patas ya hicieron la invitación formal al minino, debido también a que en tal situación no había tenido un mal comportamiento; las cosas como son.
¿Por qué se llama Harley? Su primera noche, se dedicó a estar todo el tiempo restregando su cabeza contra la barbilla de Alberto con un ronroneo y un volumen elevado, que recordaba a la famosa moto. Nuestro compañero eventual de casa fue llevado al veterinario, donde les confirmaron que tenía 4 meses, que tenía pinta de casero y que desgraciadamente nadie había hecho un llamamiento por algún gato desaparecido.
Los dos patas de nuestro hogar decidieron esperar una semana para que el “doctor” pudiera averiguar e investigar de alguna posible desaparición; y mientras tanto todos intentamos hacerle la estancia lo más fácil posible: arenero, comida especial… ¡qué afortunado!
Cuando volvieron al especialista, desgraciadamente tenía malas noticias; nadie reclamaba a Harley y sólo les quedaban tres opciones: regalarlo, darlo a un refugio o bien que se quedara con nosotros. Y de nuevo, llega la generosidad del hombre, esa que hace darnos oportunidades y entregarnos una nueva vida: le dimos asilo político, chip, vacunas y un hogar, que es también el nuestro, el de los redactores de “Aventuras a cuatro patas”.
A día de hoy, Harley se independizó junto a Alberto, y aunque les echamos de menos, de vez en cuando vienen a visitarnos y ahora comparten vida con otro nuevo amigo felino adoptado: Talin.
A nuestro ex-compañero de casa, le enseñamos las buenas costumbres: hay que saludar a los dueños cuando entran por casa, dormir con ellos, acudir cuando nos llaman y sobre todo dar a nuestros dos patas el mayor amor del mundo. Y Harley lo ha aprendido muy bien.
Esta es la historia de las oportunidades, de cómo la muerte de nuestro compañero Scooby nos trajo a un nuevo amigo más, del que un principio desconfiamos pero que al final empezamos a querer.
Hoy Harley y Talin os piden también que deis oportunidades y opciones como las que recibieron ellos, conocen muchos casos y os piden vuestra ayuda con un maullido. Aquí conocen a compañeros felinos que necesitan lo que ellos han recibido: AMOR http://www.facebook.com/group.php?gid=118165488212039&v=wall&ref=mf#!/album.php?aid=14541&id=100000114921112&ref=mf
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Lametazos